de políticas ilógicas y otras pendejadas

Es bastante interesante el proceso de pensamiento del hombre actual. O por lo menos, los pensamientos que venimos arrastrando desde hace tiempo y que consideramos actuales. La historia está plagada de ejemplos de cómo las contradicciones se hacen latentes en nuestro diario vivir. Para la muestra un botón: Considerar que podemos obtener paz generando guerra, es tan absurdo como esperar que una sopa se cocine dentro de un congelador. El nivel de este sinsentido es tal, que el solo hecho de pensar que es correcto para muchos en Colombia, más que risa, da lástima; sí, de esas lástimas profundas y a la vez amargas, que solo se transforman para ser absurdamente risibles y volver a la tristeza del sinsentido inicial. Es un círculo vicioso en las más bajas esferas del pensamiento y de la razón. ¿Saciarías tu hambre dejando de comer? ah, pero sí piensas que matando insurgentes obtienes paz..! He aquí el pináculo de la estupidez.

Sin embargo, pensar así, no es culpa de quien así piensa. En el fondo, es una víctima más del sistema represivo en el que vivimos, que no permite la opinión diferente. Nos educaron para obedecer y no pensar. Porque pensar, es un atentado contra el orden establecido, que dicho sea de paso, es corrupto, siniestro, ávaro y descarado. ¿Sabes tú dónde podemos encontrar ejemplos claros de que pensar está prohibido? Exacto..! en el ejército. Allí es prohibido opinar, pensar o criticar. Solamente puedes obedecer. Y eso es beneficioso para algunas partes. En primera instancia, es bueno para quien manda, claro está. Muy rico es tener a un montón de personas corriendo para acatar las propias órdenes; y en segundo lugar, es bueno para quienes tienen pereza de pensar. A ellos les resulta tremendamenete cómodo obedecer, porque los exime de la responsabilidad de pensar por sí mismos.

No obstante, podríamos decir que si bien es cierto que hemos sido totalmente reprimidos y educados para obedecer autoridades, (en la mayoría de los casos autoridades absurdas), también somos responsables de no intentar salir de ese asqueroso hueco que representa la obediencia ciega y bruta (como la fuerza que suelen usar aquellos que dicha obediencia exigen). Es nuestra responsabilidad como seres humanos hacernos cargo de lo que implica que crezcamos. El crecer no solamente en cuerpo sino también en consciencia, y empezar a defender el derecho a vivir en paz es parte de nuestra responsabilidad no solo como ciudadanos sino como seres sensibles y fraternos.

En respuesta a la pregunta de ¿qué es la ilustración? Immanuel Kant respondió:
"La ilustración consiste en el hecho por el cual el hombre sale de la minoría de edad. Él mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de valerse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad, cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia del él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento!"

De manera que es bueno empezar a ser mayores de edad y pensar por nosotros mismos. Obedecer los dictados de otros, en términos de matar para vivir y autodenominarse héroe, es parte de esa minoría de edad que no solo afecta el correcto desarrollo de la vida propia, sino de la ciudadanía en general, porque preserva la retrógrada idea de orden y paz a través de la violencia. Al hacernos mayores de edad y valernos del propio entendimiento como personas mínimamente ilustradas, podremos dejar de lado la contrariedad y el sinsentido de buscar la paz a través de la guerra, la cual, tal y como la tenemos planteada en Colombia, solo desestructura familias, destroza corazones, abandona hijos, que a su vez crecen con odio y sin padres, y más tarde se hacen presidentes que quieren venganza, generando más y más violencia, haciendo eterna la lucha. Por eso, la guerra nunca generará paz.

Para construir un país en paz, debemos literalmente construirlo. Y para tal fin, necesitamos herramientas de construcción. NO de destrucción. Hay sobradas herramientas para construir, ya sean materiales o intelectuales: construir hospitales, escuelas, institutos de investigación, centros de retiro, universidades, hogares para ancianos... tanto por hacer, y unos cuantos dedicados a matar, creyendo que así construyen un país mejor. Preparémonos para construir, no para destruir, preparémonos para la paz, no para la guerra. Ahora bien, se podrían preguntar ¿cómo prepararse para construir? Bueno, podremos emprezar por ingresar a la universidad y estudiar para construir un país en paz; las ingenierías, arquitectura, medicina entre muchas otras carreras, brindan el conocimiento técnico para construir verdaderamente.

Con un poco de entendimiento e ilustración, podremos entonces analizar la máxima del ejército nacional de Colombia: "Joven: si quieres la paz, prepárate para la guerra."